¿Por qué sangran las encías?
Las encías, básicamente, sangran cuando están inflamadas, lo que puede ocurrir por diferentes causas, aunque la mayoría de las veces ocurre como respuesta a la presencia de biofilm o placa bacteriana en la superficie del diente.
¿Qué es la inflamación?
Es un proceso complejo y dinámico que podríamos entender, de forma básica, como una respuesta de nuestro cuerpo frente a diferentes tipos de daños como infecciones o traumatismos. Esta inflamación produce la llegada de sangre con células y mediadores químicos listos para reaccionar frente al daño y para luego reparar los tejidos afectados.
El problema es que muchas veces esta inflamación ocurre de forma «desproporcionada», sin causa aparente o simplemente sin resultados positivos, lo que termina produciendo, muchas veces, daño frente a nuestros propios tejidos.
Inflamación en las encías
Lo mas común es que las encías se inflamen como respuesta a la presencia de bacterias en los dientes que no son eliminadas debido a una técnica de cepillado inadecuada. A medida que pasa el tiempo, la comida y bacterias que está en los dientes se endurece formando el «sarro» o «cálculo» dental que ya no puede ser eliminado por la inflamación ni por el cepillo dental por muy duro que sea.
¿Cómo se controla el sangrado de encías?
Para controlar el sangrado de encías hay que evaluar la causa de la inflamación primero. Muchas veces basta con cambiar la seda dental, la técnica o el cepillo si es que hay heridas por un cepillado traumático. Sin embargo, la mayoría de las veces esto se controla mejorando la higiene oral mediante limpiezas dentales profesionales junto a un correcto cepillado y uso de seda dental.
Esta inflamación de las encías se puede modificar por factores sistémicos como tabaquismo, hiperglicemia, problemas nutricionales, agentes farmacológicos, hormonas sexuales, factores hematológicos o factores locales como factores retentivos de placa (restauraciones mal ajustadas o factores anatómicos) o sequedad bucal y puede también influir en la salud general de la persona.
Es por esto que la recomendación es acudir, por lo menos, cada 6 meses al dentista para control y limpiezas, en caso de ser necesario.

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